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Las figuras Femeninas de la Mándala de los 5 Budas

El gran valle del antiguo Tibet tiene un clima y está a una altura que permite que los colores del cielo, las montañas y el sol evoquen la brillantez y claridad de la mente Iluminada

En cada uno de los estadios del desarrollo del mandala de los Budas se representó a todos los Budas en una personificación masculina. El Buda histórico original era, por supuesto, un ser humano Iluminado de sexo masculino. No obstante, el tantra esotérico dio un paso espectacular, dividiendo al Buda Ideal en dos figuras: una masculina y la otra femenina, abrazados en unión sexual. Aquí, deberemos tener cuidado de no mal interpretar esto. En este nivel no estamos interesados en el sexo sino en el simbolismo sexual, que es algo totalmente diferente. Las figuras «masculina» y «femenina» de Buda representan los dos aspectos principales de la Iluminación: Amor y Sabiduría. Lo que el tantra quería hacer, era expresar el aspecto inseparable de «dos en unidad» del amor y Compasión: Metta y Karuna con Sabiduría: Prajña.

Se dice que este aspecto de «dos en unidad» del Amor y la Sabiduría es la esencia misma de la Budeidad. Es importante que recordemos que el tantra no tenía tabús acerca del sexo, y no veía objeción alguna por la que no pudiera comunicar su significado en términos sexuales; estos términos eran tan válidos como cualquier otros, sin embargo el contenido de los términos no era sexual.

El simbolismo del yab-yum en el simbolismo de los Imalayas

En el Tíbet y sus posesiones culturales, se conoce a las figuras «masculina» y «femenina» en unión sexual como yab-yum: yab significa «padre», mientras que yum «madre»; se puede decir que las figuras son las figuras del padre y la madre arquetípicas. En los monasterios y templos del Tíbet es posible encontrar muchas pinturas e imágenes representando a estas figuras de Buda en unión sexual. Para los tibetanos no existe sugerencia erótica o sexual alguna. Si observamos a los budistas tibetanos moviéndose alrededor de sus templos, vemos que al encontrar estas figuras, lejos de reaccionar en la forma que con frecuencia lo harían los occidentales, parecen sentir más reverencia y más devoción que nunca. Estas figuras, en cierta forma, se consideran algo especialmente sagrado, debido a que su simbolismo está relacionado con el nivel de experiencia espiritual más alto, el nivel de la Iluminación, el nivel en que el Amor y la Sabiduría finalmente se integran. Para los tibetanos estas figuras son la expresión simbólica de una profunda verdad espiritual, la verdad de la inseparabilidad del «aspecto de dos en la unidad» del Amor y la Compasión; esta es la única forma en que la ven los tibetanos. Es una pena que las figuras yab yum sean consideradas en Occidente ejemplos de arte erótico oriental, o incluso hasta pornográfico. Esto sólo muestra que en Occidente hay muy pocos que estén libre de tabúes sexuales, debido en gran parte a la herencia judeo-cristiana. A propósito, pudo pensarse que la figura de Buda «masculina» representaba el aspecto de la Sabiduría de la Iluminación y que la figura de Buda «femenino» el aspecto del Amor, pero no es así. En el tantra budista es el Buda «femenino» el que personifica el aspecto de la Sabiduría, y el «masculino» el aspecto del Amor y la Compasión, que es también el aspecto de la Acción. Esto nos brinda evidencia adicional de que este simbolismo no tiene nada que ver con las diferencias sexuales comunes y corrientes. Algunas veces estas dos figuras se simbolizan por medio de la vajra y la campana.

No hemos llegado al final de todo el desarrollo; no sólo se dividió al Buda Ideal, al Buda Arquetípico, en dos figuras «masculina» y «femenina» unidas sexualmente, sino que las otras cuatro fueron divididas de manera similar. Por lo tanto ahora no sólo contamos con cinco Budas sino con diez: cinco «masculinos» y cinco «femeninos». Los Budas femeninos se consideran las consortes espirituales de los Budas «masculinos». A continuación hablaré un poco sobre ada uno de los Budas «femeninos».

Las consortes femeninas de los Budas: Akasadhatisvari

Akasadhatisvari es la consorte de Vairochana, el Buda blanco, el Buda del centro. Su nombre, Akasadhatisvari, significa «La Dama Soberana del Espacio Infinito». Recordemos que Vairochana es el sol, el Buda Sol, el sol de todo el cosmos espiritual; está irradiando luz y calor en todas las direcciones: la luz de la Sabiduría y el calor del Amor. Akasadhatisvari, la Dama Soberana de la Esfera del Espacio Infinito, representa el espacio infinito a través del que caen los rayos de luz de Vairochana; ella representa la receptividad espiritual ilimitada. Al estar completamente impregnada de la influencia de lo Absoluto, representa todo el universo fenoménico. En el lenguaje de El Despertar de la Fe, es la existencia fenoménica total, al estar completamente perfumada de 10 Absoluto. Como Vairochana, Akasadhatisvari es de color blanco; se encuentra simbolizada por medio de la forma de dakini51, con un atuendo flojo y el cabello largo despeinado.

Lochana

Lochana es la consorte de Akshobhya, el Buda azul oscuro, el Buda del este. Su nombre significa «La Dama de la Visión Clara», o traduciéndolo de una forma más literal, «La Dama con un Ojo». En tibetano su nombre puede traducirse como «La Dama que Posee el Ojo de Buda». Ella es la personificación de la Conciencia Pura; representa la conciencia pura, simple y directa de las cosas. Su consorte Akshobhya está vinculado con la Sabiduría Transcendental (él es prácticamente el único Buda que aparece en los Sutras de la Sabiduría Transcendental, especialmente en la de las 8,000 Iíneas52). Así que la asociación entre Lochana y Akshobhya sugiere que no puede haber Sabiduría sin Conciencia y que no puede haber Conciencia sin Sabiduría: los dos están estrechamente conectados y son, en cierto sentido, aspectos diferentes de la misma experiencia espiritual. Lochana es de color azul claro.

Mámakí

Mámaki es la consorte de Ratnasambhava, el Buda amarillo, el Buda del sur. Su nombre significa «La Dama que Hace todo Mío»; es la que hace todo suyo aunque no en un sentido egoísta, ya que ella se encuentra en el nivel de la Iluminación. Mámaki es esa actitud espiritual que considera a todo y a todos como mío, como algo propio, en el sentido de ser muy mío, algo que es muy preciado o valioso para mí. Así que Mámaki disfruta a todos, goza a todos e incluso toma a todos en consideración como si fueran ella misma. No ve diferencia alguna entre sí misma y otros. Para ella toda la gente es «mía» o es «yo mismo». Su color es amarillo.

Pandaravasíní

Pandaravasini es la consorte de Amitabha, el Buda rojo, el Buda del occidente; su nombre significa «La Dama del Hábito Blanco», que tiene la simbología de una persona que está vestida de pureza. La imaginería aquí nos recuerda la ilustración que dio el Buda de la cuarta dhyana, el cuarto estado de la conciencia superior.

El Buda dijo que la experiencia de la cuarta dhyana era como la de un hombre, que en un día caluroso y sofocante, toma un baño en un pequeño lago refrescante y al terminar de bañarse sale del agua y se arropa con una sábana de un blanco puro. Arroparse en una sábana de un blanco puro simboliza la acumulación gradual de toda nuestra energía, especialmente la energía emocional, y el aislamiento de esa energía de las posibles influencias nocivas externas. Así que Pandaravasini es la Dama del Hábito Blanco, aislada de las influencias externas. Ella es de color rojo claro.

Tara

Tara es la consorte de Amoghasiddhi, el Buda verde oscuro, el Buda del norte. Su nombre significa «La Dama que se Transporta»; es la Dama que se Transporta en el río del nacimiento y la muerte, el río de samsara.53 Ella nos recuerda, por medio de su función, la parábola del Buda con respecto a la balsa. Al igual que una balsa es algo que nos sirve para cruzar un río y nada más (nadie pensaría llevarse la balsa una vez que ha llegado a la otra orilla), de la misma manera el Dharma solamente sirve como medio para cruzar el río del nacimiento y la muerte y para alcanzar la otra orilla, que es el Nirvana. El nombre Tara se traduce frecuentemente como «Salvadora», pero esto puede ser un tanto engañoso. Podemos decir que Tara representa la actitud de ayuda hacia la gente para que esta se ayude a sí misma.

Estos son los cinco Budas femeninos: Akasadhatisvari, «La Dama Soberana de la Esfera del Espacio Infinito»; Lochana, «La Dama con un Ojo»; Mámaki, «La Dama que Hace Todo Mío»; Pandaravasini, «La Dama con el Hábito Blanco»; y Tara, «La Dama que se Transporta». Estos cinco Budas «femeninos», junto con sus equivalentes masculinos, representan los diferentes aspectos de la experiencia de la Iluminación integral, una experiencia, que en esencia, es la experiencia de la inseparabilidad del «dos en unidad» de la Sabiduría y el Amor.

Queda por mencionar otro desarrollo que tuvo lugar en el patrón simbólico que ahora nos concierne. En el tantra esotérico los Budas y Bodhisattvas aparecen bajo dos aspectos: un aspecto pacífico y otro colérico. Lo mismo sucede con los Cinco Budas. Hasta ahora he descrito los cinco Budas «masculinos» y los cinco Budas «femeninos» en sus formas pacíficas. A continuación diré muy brevemente algo en relación a sus formas coléricas. Las formas coléricas de todos estos, están mucho menos individualizadas que sus formas pacíficas. En sus formas coléricas se conoce a los cinco Budas masculinos como los «Cinco Herukas», y se les denomina de acuerdo a su familia de Buda correspondiente. Entonces tenemos al Buda-Heruka, al Vajrac-Heruka, al Ratna-Heruka, al Padma-Heruka y al Karma-Heruka. Cada uno de estos tiene una corpulencia poderosa e imponente, están casi desnudos, solamente usan un pedazo de piel de tigre, un trozo de cuero de elefante y una guirnaldas de calaveras humanas. Tienen serpientes enrolladas alrededor de su cuerpo y sus brazos. Generalmente cuentan con seis brazos por lo menos, y a menudo muchos más; cada uno tiene tres ojos saltones inflamados con una expresión colérica. Comúnmente están parados sobre los enemigos del Dharma, así como moviéndose violentamente hacia la derecha, rodeados de un halo de llamas y su color corresponde a su familia de Buda.

La consorte del Buda-Heruka, su equivalente «femenino», se conoce simplemente corno Krodhesvari, que puede traducirse como «La Dama de la Cólera». Las consortes de los otros Herukas, como en el caso de los Herukas «masculinos», tienen un nombre correspondiente a su familia. Así que tenemos a la Dama Vajra de la Cólera, la Dama Joya de la Cólera, la Dama Loto de la Cólera y la Dama Acción de la Cólera. Todas son de formas similares: están desnudas o prácticamente desnudas, tienen el color correspondiente a su consorte, aunque un poco más claro y son de menor tamaño que ellos. Cada una de ellas abraza a su consorte por el frente, algunas veces con sus brazos alrededor del cuello de él.

Así es el simbolismo de los Cinco Budas, el «masculino» y el «femenino», el pacífico y el colérico. Este es uno de los modelos más bonitos, más importantes y más significativos en toda la gama del tantra.54 Es un modelo que por lo menos organiza muchos detalles de forma que podemos apreciada y hasta asimilada. Sin embargo en medio esto nunca debemos olvidar que todas estas figuras, ya sea «masculinas» o «femeninas», pacíficas o coléricas, representan aspectos diferentes de la budeidad. Nunca debemos olvidar que todas estas figuras personifican, o incluso son el producto, de experiencias espirituales. Si recordamos esto, entonces quizás podremos responder a su simbolismo, y así nos brindarán ayuda junto con todos los símbolos creativos del Sendero Tántrico hacia la Iluminación.

Fuente: Sangharákshita en el libro El Budismo su Enseñanza y su Práctica

Cuando el Budismo llegó de India fueron traídos los grandes textos de las escrituras canónicas en grandes carabanas. Al llegar había que darle su lugar a las deidades locales con una oración

El primer rey religioso del Tíbet

Fue Songtsen Gampo, que gobernó en el siglo VII, por lo visto fue también una figura excepcional. Su primer logro consistió en continuar con éxito la política y las reformas administrativas iniciadas por su padre. Hasta entonces el Tíbet había estado dividido en varios principados feudales, pero Songtsen Gampo -y su padre anteriormente- los fueron uniendo gradualmente, centralizando la administración y estableciendo el Tíbet como una unidad política cuyo poder militar fue muy temido por todos sus vecinos.

Constituyó un gran logro, pero para Songtsen Gampo no fue suficiente. En aquel tiempo el Tíbet estaba rodeado por diversos estados altamente civilizados: Khotan, al noroeste; Cachemira (en aquella época un reino independiente), al oeste; Nepal al suroeste (y detrás de éste, como es natural, la India); y el gran imperio de la China, al este, en aquel entonces regida por los emperadores T’ang. En dicha época todos aquellos estados eran budistas y habían alcanzado un alto nivel de civilización y cultura. A Songtsen Gampo no le pasó desapercibido. Vio que aunque el Tíbet estaba políticamente unido y tenía una temida fuerza militar, en lo referente a la civilización y la cultura se había quedado muy rezagado en comparación con sus vecinos.

De modo que Songtsen Gampo inició un programa de reforma social y desarrollo cultural. En primer lugar distribuyó de nuevo la tierra que estaba en posesión de la nobleza y de los grandes terratenientes, para que la gente sencilla recibiera una mayor y mejor parte. Al mismo tiempo fomentó la agricultura, intentando persuadir a las tribus nómadas a establecerse en un lugar y cultivar la tierra. Introdujo la tejeduría, la albañilería y la carpintería. Decidió también prohibir los deportes sangrientos, un paso que demuestra que empezaba a sentir atracción por el budismo. Otra antigua costumbre que prohibió fue la de pintarse el rostro. Al parecer los tibetanos, tanto los hombres como las mujeres, tenían la costumbre de pintarse la cara de color rojo vivo, pero Songsten Gampo lo prohibió considerándola una costumbre poco civilizada.

A lo largo de sus viajes y campañas militares Songtsen Gampo había observado que la cultura de los países colindantes estaba muy vinculada al budismo, y ello le impulsó a decidir que debía introducir el budismo en el Tíbet. Sus dos principales esposas, la hija del rey de Nepal, y la hija del emperador de China, le apoyaron en esta misión. Qué habría ocurrido si las esposas del rey hubieran seguido otra religión distinta al budismo será siempre una incógnita, pero afortunadamente las dos sentían una pro funda devoción por el budismo. En el arte tibetano se las suele representar a cada lado de Songtsen Gampo.

Los Templos que construyó Songtsen Gampo

En Lhasa Songtsen Gampo construyó para su esposa nepalesa el Jokhang, literalmente «La casa del Señor». Los escritores europeos suelen llamarla «La catedral de Lhasa». Es el edificio religioso más antiguo de la capital del Tíbet, los tibetanos lo consideran el más sagrado. Para su esposa china construyó un pequeño templo conocido como el Ramoche. En estos templos se instalaron imágenes de Aksobia y Sakiamuni que sus esposas habían traído de sus respectivos países.

Durante la Revolución Cultural los chinos profanaron y destruyeron estos templos. Algunos devotos tibetanos más tarde a escondidas recuperaron las maltratadas cabezas de aquellas dos im ponentes imágenes, que habían permanecido allí durante trece siglos, y las llevaron a la India, para ofrecerlas al Dalai Lama. Estaban realizadas a base de una especie de estuco pintado que se estropeaba fácilmente, y recuerdo que muchos indios se sintieron profundamente afectados al ver sus fotografías en los periódicos. Durante su reinado Songtsen Gampo construyó otros muchos templos, los primeros templos budistas del Tíbet.

La Cultura India alfabetizó a Tíbet

También envió a un grupo de jóvenes tibetanos a estudiar el budismo en Cachemira, ya que en aquella época tenía fama de ser un buen lugar para hacerla. Pero el clima era tan riguroso (en comparación con el Tíbet Cachemira tiene un clima muy caluroso, pero fresco, sin embargo, comparado con el resto de la India) que sólo uno de los jóvenes sobrevivió para regresar al Tíbet. Fue el célebre Tonmi Sambhota, que inventó el alfabeto tibetano hacia el año 632 e.c* Hasta entonces los tibetanos no tenían es critura y, como es natural, tampoco literatura. Tonmi Sambhota creó el alfabeto tibetano basándose en una de las escrituras indias, probablemente la escritura sharada, con la que se había familiarizado durante su estancia en Cachemira, y se empezaron a realizar las primeras traducciones de las escrituras budistas indias. Según la tradición, el primer texto traducido fue el Mani Kabum. Mani en este caso se refiere al mantra de om mani padma hum, y kabum significa cien mil palabras, el texto consistía en una especie de enciclopedia sobre el mantra: cómo se originó, qué significaba, cómo debía recitarse, etc. En aquella época también se introdujeron de China el papel y la tinta para imprimir, y asimismo la pintura y la escultura.

*En la presente obra, en lugar de las abreviaturas «a. c.» (antes de Cristo) y «d. c.» (después de Cristo) se utilizan «a.e.e.» (antes de la era común) y «e.e.» (era común), más adecuadas cuando se habla de budismo. (N. de la T.)

Songtsen Gampo prácticamente creó la cultura tibetana, al menos en su forma rudimentaria. Hizo además redactar un nuevo código de leyes civiles, y se aseguró de que se enseñaran ampliamente los preceptos éticos del budismo por todo su dominio. Pero en el Tíbet aún no existían monjes budistas ni monasterios. En realidad el interés que Songtsen Gampo sentía por el budismo parece haber sido más de tipo cultural que religioso. Esto era inevitable dado el estado en que se encontraba el Tíbet en aquellos días. La vida espiritual puede desarrollarse sólo cuando se alcanza un cierto nivel de cultura, no en el sentido de una mejora material, sino de un estilo de vida más refinado. Pero a pesar de tener esta importante limitación, la labor de Songtsen Gampo fue primordial. Estableció los fundamentos de la nación tibetana, de su cultura y literatura, y del budismo tibetano; no cabe duda de que fue toda una proeza para un solo hombre. Los tibetanos demuestran su agradecimiento a Songtsen Gampo incluso en la actualidad, considerándole una manifestación de Avalokitésvara, el gran Bodhisatva de la Compasión (más tarde el Dalai Lama también lo sería).

La labor de Songtsen Gampo no finalizó con su muerte. Cada vez se fueron traduciendo al tibetano más y más textos indios. Los monjes empezaron a llegar de los países vecinos, incluyendo los refugiados de Khotan, donde los budistas estaban siendo perseguidos e incluso pasados a cuchillo por las hordas musulmanas que empezaban a arrasar el Asia central. Al mismo tiempo en el Tíbet crecía una oposición al budismo que provenía de los seguidores del Bon, la religión indígena. Esta oposición surgió principalmente de las familias nobles, las cuales se sentían molestas por el creciente prestigio y poder de la monarquía budista, y también de los sacerdotes Bon, que sin duda creyeron que su medio de vida se veía amenazado.

El segundo rey religioso del Tíbet, Trisong Detsen y la primera misión Budista

Vivió en el siglo VIII. Apoyó ardientemente el budismo, pero durante el inicio de su reinado sufrió el gran obstáculo de la hostilidad de los seguidores de la religión indígena de Tibet el Bon. Invitó al Tíbet a Santaráksita, erudito y maestro indio, en la actualidad conocido por su gran obra sobre filosofía budista mahayana denominada el Tattvasangraha.

Falla la misión de Santaráksita

Pero por desgracia la misión de Santaráksita, no tuvo demasiado éxito. Visitó varios lugares, habló sobre budismo, impartió enseñanzas, pero, al parecer, se propagó en aquel entonces una epidemia por todo el país. Aquello dio a los bonpos la oportunidad que tanto habían deseado y dije ron: « ¡Ya veis lo que ha ocurrido, viene este maestro budista indio y se propaga una epidemia! Los demonios están enojados». Santaráksita no supo qué responder y comprendió que debía dar una nueva orientación a las enseñanzas. Aconsejó al rey que invitara al Tíbet al gran maestro indio Padmasámbava, que en aquella época vivía en la Universidad de Nalanda, cerca de Bodh Gaya.