Los énfasis distintivos de la Comunidad Budista Triratna

Aspectos comunes
La Comunidad Triratna es un movimiento budista que trata de volver a lo que es universal en la tradición budista, la esencia que se mantiene a través de los siglos y culturas y que habla directamente a nosotros aquí y ahora. A a ves sigue siendo un movimiento inequívocamente budista que comparte una gran cantidad de puntos en común con otras escuelas budistas. Esto es posible ya que basa su enfoque en las enseñanzas y prácticas fundamentales del Buda que son la base de todas las escuelas.

Sin embargo la Comunidad Triratna es una respuesta dinámica a nuestra sociedad occidental. Las condiciones actuales que encontramos en el mundo son muy diferentes a las que había en la India de 500 años antes de la era común o al primer milenio de China, Tíbet o el Japón medieval. Por lo tanto en la Comunidad Triratna tenemos rasgos distintivos.

Actividades comunales, trabajo en equipo y proyectos conjuntos son parte del espíritu de práctica de la comunidad Triratna. Las artes en su propio derecho pueden comunicar principios del Dharma.

1. Un enfoque “ecuménico”

La primera característica distintiva de la Comunidad Triratna es que tenemos un enfoque “ecuménico” hacia el Buda-Dharma. La palabra “ecuménico” se deriva de la tradición cristiana y significa aquello que trasciende las diferencias entre las diversas ramas (en el caso del cristianismo, las diferentes iglesias católicas y protestantes) y enfocarse en el factor que comparten todas . La Comunidad Triratna no nos identificamos exclusivamente con determinada secta o tradición o con cualquier manifestación cultural del budismo. En su lugar tratamos de analizar lo que las diversas escuelas tienen en común buscando los principios y orientaciones generales que hay detrás de las diversas formas doctrinales, de practica y culturales del budismo de oriente.

En los siglos y milenios que siguieron después de la muerte del Buda, el budismo llevó su mensaje hacia el exterior de la India, a una amplia gama de nuevas culturas y circunstancias. Se transmitió por una extensa área geográfica, en una época cuando viajar era lento y peligroso y no se contaba con otros medios de comunicación a larga distancia. Así se desarrollaron diferentes escuelas -en gran medida aisladas unas de otras-. Los miembros de estas escuelas a menudo conocían poco de las demás y no tenían una visión general histórica de la tradición budista. Por lo tanto cada uno tendía a verse a sí mismo como el verdadero representante de la tradición budista.

Pero ahora, por primera vez n su historia común todas las escuelas budistas pueden ser conscientes de esto y ver el proceso histórico mediante el cual cada una se ha desarrollado. Ya no es posible considerar ninguna denominación particular como “budismo auténtico” (sin embargo, esto es lo que algunas escuelas tradicionales tratan de hacer, incluso cuando se difunden por Occidente. Todavía es bastante común que algunas escuelas proclamen en sus actividades públicas que sus enseñanzas son “el budismo autentico”, sin hacer mención de la enseñanza o práctica de cualquier otra tradición).

Para echar raíces en Occidente el budismo tiene que superar cualquier sectarismo. Tenemos que mirar las diferentes escuelas, ver lo que tienen en común, apreciarlas, obtener inspiración de ellas y aprender de su mensaje. Tenemos que volver a las verdades básicas del budismo que subyacen en todas las escuelas y utilizar lo que funciona en las circunstancias actuales de toda la gama de la tradición. Esto tenemos que hacerlo no simplemente tomando lo más llamativo de las diferentes tradiciones que atraen a nuestra atención, haciendo caso omiso de lo aparentemente menos interesante o más difícil de las enseñanzas y prácticas, que podría ser lo que realmente necesitamos para transformarnos a nosotros mismos.

Esto puede parecer inusual a los ojos de la tradición en oriente sin embargo el ecumenismo es probablemente el único enfoque que permitirá al budismo tener el impacto que se merece en el mundo moderno (y que tanto lo necesita). A la ves es importante enfatizar que es posible para los occidentales modernos también progresar espiritualmente a través de alguna de las escuelas tradicionales que tienen un enfoque doctrinal y de practica exclusivo o no ecuménico.

2. La centralidad del Ir al Refugio

Un segundo énfasis que distingue a la Comunidad Triratna es que vemos al acto de Ir a Refugio a las tres joyas no como una ceremonia ni un protocolo sino como el acto principal en la vida espiritual budista. La manera de vida o las prácticas especificas que se hagan son consecuentes con ese acto. Podemos parafrasear esto diciendo que lo más importante es nuestro compromiso con el crecimiento espiritual a través del dharma, mientras que la forma de poner en práctica este compromiso puede variar para cada persona. Lo principal es nuestro compromiso con las Tres Joyas.

En primer lugar este compromiso significa creer en, y llevar a cabo una practica para llegar al ideal de la iluminación (Buda). En segundo lugar significa el compromiso de entender y practicar el Dharma para transformarnos. En tercer lugar significa entrar cada vez más en armonía y comunicación con nuestros maestros y compañeros practicantes, de forma que entre nosotros creemos Sangha.

El acto de dirigir tu vida, tu práctica y tus relaciones personales hacia las Tres Joyas es lo que significa Ir a Refugio, ya sea que uno desee recibir la ordenación, ser monje o monja o simplemente llevar a cabo su trabajo en el mundo, lo importante es que sea consecuente con este compromiso a las tres joyas.