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¿Cómo practicar el budismo en Occidente?

(Reflexiones de Sangharákshita)

 

Tomar al budismo como budismo

En forma ideal, tendremos que aproximarnos al budismo como budismo. Esto parecerá por demás obvio, sin embargo no siempre sucede así. El budismo en su propio lenguaje es “el camino a la iluminación”. Al budismo o Dharma se le compara con una balsa que nos conduce hasta la orilla del nirvana (la iluminación, el estado perfecto de la paz mental, la libertad, la visión clara, la sabiduría, la compasión). Por lo tanto debemos entender que el budismo es esencialmente un medio para la realización psicológica y espiritual; el camino a la iluminación.

Enseguida daré algunos ejemplos de la forma en que se distorsiona al budismo.

¿Religión natural?

Hace unos meses recibí a un simpático visitante de Japón, un sacerdote budista shin que estaba haciendo una gira mundial. En el curso de nuestra conversación me dijo, “tengo que contarle algo que me complace mucho. De camino a Londres visité varios lugares, entre ellos Roma, donde tuve el honor de lograr una audiencia con el papa. Ahí, el papa me dio una carta en la que expresaba un gran aprecio por el budismo”.

Retiro del Centro Budista de Brihgton. Quizá contemplación del elemento tierra

Al oír esto, francamente experimenté algo de incredulidad. Pensé que era muy poco característico del papa expresar un gran aprecio por el budismo. Entonces le pregunté si tenía algún inconveniente en que yo viera la carta. El visitante se sintió halagado de poder enseñármela y la sacó de su portafolio. Era de un papel duro, tipo pergamino, con un enorme escudo de armas impreso en la parte superior. Realmente provenía del papa, aunque me pareció algo peculiar que no contara con su firma. El bonachón sacerdote japonés me leyó la carta con radiante entusiasmo y vi que lo que el papa había escrito era que recomendaba el budismo, debido a que era “una enseñanza humana excelente”.

Para cualquiera que conozca un poco el catolicismo o el cristianismo ortodoxo es bastante claro lo que esto significa. Para ellos hay dos tipos de religión: la religión por revelación y la religión natural. La religión por revelación es la que puede considerarse una religión trascendental, mientras que la religión natural es simplemente una parte de la humanística. Dado que en el budismo no existe un dios creador que se suponga que ha revelado la religión al hombre, se considera al budismo una religión natural y se le describe como “una enseñanza humana”. Es decir, que cuenta con una enseñanza simplemente humana y no con la del Hijo de Dios. No es nada más que un sistema ético y, claro está, no es capaz de conducirnos a la salvación.

Este sacerdote japonés, al no estar familiarizado con el catolicismo, no se dio cuenta de esto. Pensó que cuando describía al budismo como “una enseñanza humana excelente” lo estaba elogiando y apreciando, cuando en realidad lo estaba desestimando de una forma sutil.

Si leemos libros escritos por católicos ortodoxos romanos encontraremos que ése es su enfoque general. Nos dicen que el budismo, en su propio nivel, es algo muy refinado y noble pero que, por ser una creación “humana”, no puede conducirnos a la salvación. En un libro que leí, el autor católico, después de ofrecer un esquema muy académico sobre el budismo, concluía diciendo que era una lástima que tantas personas se hubieran embarcado en la balsa del Dharma, dado que al final la balsa simplemente se hundía. Los católicos no consideran que el budismo sea un camino a la iluminación. No se aproximan al budismo como budismo. No ven al budismo en sus propios términos, como un camino a la iluminación. Si no nos aproximamos al budismo de esta forma sólo tendremos una enseñanza académica infundada.

¿Es solamente una forma de hinduismo?

En este sentido, los católicos no son los únicos a los que podemos acusar. Es posible citar también el ejemplo de los hinduistas. Los hinduistas ortodoxos, en especial los brahmanes, tienen gran dificultad para entender el budismo. Durante los muchos años que pasé en la India encontré este fenómeno muy a menudo. Tan pronto como se les mencionaba la palabra budismo, sin esperar a que se dijera nada más sobre el tema, decían: “Sí, el budismo es solamente una rama del hinduismo”. Me parecía significativo que dijeran “solamente”, así que a veces les preguntaba: “¿Por qué dicen ‘solamente’?”, pues la verdad es que en ese adverbio notaba una connotación de menosprecio y limitación.

Incluso algunos eruditos hinduistas al hacer estudios sobre el budismo concluyen que, dado que no es posible encontrar algunas de las doctrinas del budismo en el hinduismo, éstas no pueden ser realmente parte del budismo. Sostienen que el budismo es sólo una rama del hinduismo y que, por lo tanto, si hay algunas doctrinas budistas que no forman parte del hinduismo deben ser “corrupciones” que los monjes budistas añadieron. De hecho llegan a aseverarlo así en sus obras. Por ejemplo, algunos de ellos, incluyendo a Radhakrishnan, tratan de argumentar que la doctrina del no-ser, anatmavada, no proviene de las enseñanzas del Buda sino que los monjes la inventaron más tarde. De igual manera cuestionan la actitud atea del budismo y algunos llegan a decir que el Buda creía en Dios, pero que no le gustaba decírselo a sus seguidores por que se podían molestar. Incluso han llegado a escribir esto en tratados académicos.

Ésos son algunos ejemplos de la forma en que se distorsiona el budismo, debido a que la gente no está preparada o no cuenta con el criterio para aproximado como budismo. Si realmente queremos entender el budismo tenemos que aproximarlo como budismo, como medio de realización psicológica y espiritual, como un camino o un instrumento para alcanzar la iluminación. A menos que entendamos esto no estaremos aproximándolo realmente.

Diversas formas de aproximarse a la totalidad del budismo: Las divisiones tradicionales

Llegamos a otro punto importante. Está bien que nos aproximemos al budismo como budismo, pero eso en sí no es suficiente. Tenemos que abordarlo como un todo. El budismo es una religión muy antigua. Tiene más de 2,500 años de historia. A lo largo de ese tiempo, especialmente durante la etapa temprana, se propagó prácticamente alrededor de todo Oriente. Mientras sucedió esto, pasó por un proceso de continua transformación y desarrollo, adaptando sus doctrinas fundamentales a las diferentes necesidades de la gente con la que se encontraba. De esta forma se establecieron  diversas escuelas y tradiciones. En un sentido histórico podemos decir que el budismo está formado por todas ellas. El budismo representa el vasto desarrollo total que tuvo lugar durante el curso de esos 2,500 años en los que se ha propagado el Dharma.

¿Cómo se ha extendido el budismo?

Si hablamos en términos generales, podemos decir que hay tres formas principales en las que el budismo se ha extendido.

Budismo del sur de Asia

En primer lugar tenemos el budismo del sudeste de Asia. Ésta es la forma que actualmente encontramos en Sri Lanka, Myanmar, Tailandia, Camboya, Laos y otros países. Esta forma de budismo se basa en el Canon Pali, que es la versión de las escrituras proveniente de la tradición theravada, la “escuela de los mayores”, que es una de las más antiguas.

Budismo sino-japonés

En segundo lugar tenemos el budismo chino, el japonés, el coreano y el vietnamita. Todos ellos han sido retoños del budismo chino, que se basa en el Tripitaka desarrollado en ese país. El “tesoro triple” es la colección de las traducciones chinas de las escrituras budistas de la India correspondientes a todas las escuelas, la mahayana, la sarvastivada, la sautrantika, etc.

Budismo indo-tibetano

En tercer lugar se encuentra el budismo tibetano, dentro del cual se incluye al budismo de Mongolia, Bután, Sikkim y Nepal, así como el del antiguo Tíbet. Esta forma de budismo se basa en dos grandes colecciones de trabajos canónicos y semicanónicos, el Kangyur o traducción de la palabra del Buda y el Tangyur, que es la traducción de los comentarios del Buda a cargo de los acharyas; los grandes filósofos budistas y maestros espirituales.

Estas tres formas principales son ramas del tronco original del budismo indio y representan formas desarrolladas originalmente en la India a lo largo de un periodo aproximado de 2,500 años.

Las tres fases históricas del budismo

El budismo del sudeste de Asia representa la primera fase del desarrollo de esta tradición en la India, la cual duró alrededor de 500 años, aproximadamente desde la fecha del paranirvana (la muerte del Buda) hasta los principios de la era común. A este periodo se le conoce como la fase de desarrollo hinayana (aunque este es un término polémico y hoy en día se le llama Budismo Theravada). Durante esta fase se presentaba al budismo en términos éticos y psicológicos, principalmente.

El budismo chino proviene de la segunda fase de desarrollo del budismo indio, o sea la síntesis del budismo theravada y el budismo mahayana. El desarrollo del budismo mahayana es más de tipo filosófico y metafísico con respecto a las enseñanzas del Buda acerca de la naturaleza de las cosas y presenta también un aspecto devocional. Esta fase duró desde los orígenes de la era común hasta el año 500, aproximadamente.

El budismo tibetano es la tercera fase en el desarrollo del budismo en la India. Esta fase final duró desde aproximadamente el año 500 hasta el año 1000 o un poco después. Es la síntesis del budismo theravada, el mahayana y el vajrayana, que es un budismo de símbolos y rituales yóguicos.

Muchas divisiones y sub-divisiones

Estas tres formas del budismo incluyen numerosas escuelas y sub-escuelas. En el budismo del sudeste de Asia las diferencias son primordialmente nacionales. El budismo singalés difiere del birmano y éste del tailandés. Además hay escuelas individuales dentro de cada país. En el budismo chino hay muchas escuelas, como la t’ien-t’ai, la huayen o la ch’an (mejor conocida como zen). En total en el budismo chino hay cerca de una docena de escuelas importantes. De igual modo, Japón tiene sus propias escuelas, que se desarrollaron de una manera independiente de la influencia china, como la escuela shin y la nichiren. En el Tíbet hay cuatro escuelas principales: la guelug, la nyingma, la shakya y la kagyu.

No entraremos en más detalles en esta ocasión. Simplemente mencionaremos todos estos nombres con el objeto de mostrar la riqueza del contenido budista.

Abordar el budismo en su totalidad: ecumenismo

Cuando nos aproximamos al budismo estamos asomándonos a todas estas escuelas y tradiciones, así como a estas adaptaciones y aplicaciones de los principios fundamentales del budismo. Estamos contemplándolo como un todo. No estamos considerando una escuela únicamente, sino la tradición budista en su totalidad, tal como se desarrolló a través de casi toda Asia.

Ninguna escuela tiene la totalidad del budismo

No debemos tratar a una escuela en particular como si representara a la tradición budista entera. A menudo se cae en este error y la gente se refiere a una sola escuela como si fuera el budismo en general. Para ilustrar este punto he elegido algunas declaraciones sobre el budismo que tomé de varios libros.

Ejemplo de malos entendidos:

En la introducción de un libro de budismo leí lo siguiente: “Las escrituras budistas se encuentran en el Tipitaka pali”. Esta aseveración es incorrecta. Puede decirse que las escrituras budistas del theravada se encuentran en el Tipitaka pali, lo que es acertado, pero decir que las escrituras budistas en general se encuentran en el pali deja fuera el canon chino, el tibetano y varios otros cánones menores.

En otro panfleto encontré la siguiente afirmación: “El budismo enseña la salvación por medio de la fe en Amitabha”. Sería correcto decir que la escuela shin del budismo japonés enseña esto, pero no es verdad decir que todo el budismo lo enseña. Aquí se está atribuyendo la enseñanza de una escuela particular a todas las demás. Esto también es incorrecto.

En un librito más leí la siguiente declaración: “El Dalai Lama es la cabeza de la religión budista”. Si bien es verdad que el Dalai Lama es la cabeza de una rama tibetana de la religión budista, también es verdad que no lo es de la religión en su totalidad. Una vez más se está confundiendo a una parte, en este caso el budismo tibetano, con la tradición budista en general.

Cada una de estas afirmaciones sobre el budismo es verdadera únicamente con respecto a una sola rama, una escuela o una línea tradicional budista. Esto nos muestra que nuestra aproximación al budismo no debe ser sectaria, sino sinóptica. Debemos aproximamos a la tradición budista en términos de tiempo y espacio, tratando de incluir, comprender y penetrar toda su esencia.

Aproximación equilibrada a la práctica del budismo desde todas nuestras facultades

He dicho que debemos aproximamos al budismo como un todo. También debemos hacerlo de una forma equilibrada. La naturaleza humana cuenta con muchas facultades. Entre ellas están la emocional y la intelectual, la de introversión y la de extroversión. En el budismo, esos diferentes aspectos están representados por las “Cinco Facultades Espirituales”: fe, energía, atención consciente, meditación y sabiduría. Estas facultades tienen que mantenerse en equilibrio. Deben equilibrarse la fe y la sabiduría, ya que representan nuestros lados emocional e intelectual. La meditación y la energía, que representan nuestros lados de introversión y extroversión, también tienen que equilibrarse. Por último, la atención consciente es la facultad que proporciona el equilibrio dentro de las demás.

Para comprender el budismo no debemos contar con una aproximación puramente emocional y tampoco con una que sea simplemente intelectual, meditativa, práctica o activa. Debemos experimentar el budismo en todas estas formas. Nuestra naturaleza está compuesta de todos estos aspectos. Sentimos, pensamos, actuamos. A veces nada más nos sentamos quietos. Por lo tanto debemos aproximamos al budismo con base en todos estos aspectos. Dicho de otra manera, debemos enfocar el budismo desde la totalidad de nuestro ser. No debemos tratar de sentir sin entender ni de entender sin sentir; de mirar dentro sin mirar fuera ni de mirar fuera sin detenernos a observar dentro. Conforme ascendemos a mayores alturas en nuestro desarrollo tendemos a pensar y sentir de forma integrada, a actuar y a mantenernos tranquilos, todo esto simultáneamente. Si nos suena imposible se debe a las limitaciones de nuestro pensamiento actual. Conforme nos desarrollamos espiritualmente todos estos aspectos, aparentemente contradictorios, se van fundiendo y armonizando en una sola facultad espiritual, un solo ser que continúa avanzando.

A menos que contemos con una aproximación equilibrada de mente y corazón y que todo nuestro ser participe por completo no existirá un compromiso real hacia el budismo como camino a la iluminación.

Para resumir

Primero que nada debemos enfocar al budismo como budismo, como un camino hacia la iluminación, como un instrumento que nos conduce hacia la evolución superior. No en algún otro termino, ya que de otra forma no tendremos posibilidad de entenderlo ni podremos siquiera empezar a practicarlo. En segundo lugar, debemos considerar al budismo como un todo, sin contemplar a una sola escuela, ya sea theravada, zen o shin, por ejemplo. Debemos tomar los mejores elementos de todas estas tradiciones y tratar de asimilarlos. En tercer lugar, debemos practicar el budismo de una forma equilibrada, no únicamente a partir de nuestra mente o nuestro corazón sino a partir de ambos y, de hecho, con todo nuestro ser.

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